no me dio por ir a sacudirte la fatiga
ni me dio por ir a fatigarte el zamarreo

la verdad
es que ya no me da nada
porque me dio de todo
de golpe y porrazo
a mansalva
y se cortó la luz

(lo tuyo es la estadística y el censo,

lo mío es la anestesia/ la taquicardia
y la agitación fetal de los paracaídas)

porque a fuerza y resistiendo
aprendí que cada cual
se rasca con sus propias uñas
y si te traga la mierda
te traga así sin más/ cooperaste/ ofreciste el culo/ te la metieron
desperfumaste la cloaca
y de hombres es quedarse callado
aunque te aturda el silencio
y se te muera el hombre

vas de casa en casa viendo dónde poder echar tus huesos
sin que nadie perdone tu propio y azul perdón/ tu maldito rezo
querías indulto pero recibiste un chao flaco que te vaya bien
entonces te haces cargo de un rito de insoportables cefaleas
no quieres preguntas/ eres tú/ la maleta y el bozal
te la mamas bien/ te subes el jersey más arriba del cuello
te compras tú mismo los cogollos y el jarabe
y aguantas la respiración
hasta que el doctor te dé el alta
omitiendo en su informe
que por desplante llevabas carabinas
y una torpe gardenia que por años
crecía hermosa e imparable

la mataste
chileno

no soy deplorable/ mi antigua gente lo sabe
yo amo/ endioso/ justifico
y crezco verde desde la hazaña

pero sacaste una garrafa monumental de entre las axilas
cual chistera promulgada en el cianuro
te me viniste abajo Roberto!
te me vaciaste sobre las teclas de un piano barriobajero sin título ni clase
era de noche/ lo recuerdas?

agitado buscando un taxi/ no se detenían/ pasaban de largo
hacían el amago de parar/ pero no se detenían
todo daba vueltas/ temblabas/ te sentaste 5 minutos en una parada de buses
miraste hacia el edificio/ no estaba
y como whisky alevoso en velorio ajeno
                                      explotó la mujer

esa mujer/ después
se convirtió en todas las montañas del mundo

vidas más tarde
en una terraza de aguas estancadas
la soñé,

la soñé tan alto/ tan fuerte la soñé
que me descompuse en las rodillas ebrias de todos los padres del susto
pegándome yo mismo un portazo en la palabra
y una propina interminable
en el destino

pulvericé el ave 
que sobre los gritos
lloraba mi lloro y no lo sabía

por eso en vez de amor
ahora tiendo a usar la paranoia

verás conspiraciones por todos lados
descubrirás fanáticos envejeciendo en una red social
y falsificadores de sombreros
que se te echarán encima como los años,

desearán verte suplicando más tiempo en las peluquerías
porque son puercos/ son cerdos/ son lo peor de nuestro territorio
acosadores sin purga trajinándote la cara
son alimañas vestidas de frac y dramaturgia
pero vendrán/ óyelo
tarde o temprano
ellos vendrán
y te van a dar una paliza sin siquiera tocarte el pétalo

ríe— nosotros solemos ocultarnos mal
después de los manicomios
no sabemos ni su mecánica
ni su freno/ menos dónde está la puerta
somos bichos/ todos somos unos bichos
vivimos repartidos por tantas tierras y países que da espanto
de pronto un bicho se cae/ entra en problemas
el bicho se derrumba
el bicho se ahoga/ se desespera
el bicho piensa en matarse
el bicho pide ayuda/ el bicho acaba por lamer el colapso sin morfina
y los otros bichos miran para atrás
mueven sus cabezas de bichos
pero siguen adelante

como bichos sin alma

o un vals
eso,
un vals
un vals afinado en el lamento
viciado e infinitamente abominable
casi como ir a un taller mecánico
y ver a esa mujer/ la misma/ la del fondo/ la engrasada en la piedad
la del soplo cardíaco en las esquelas del hambre
recitando desesperada sobre la cordillera
pidiendo le traduzcan por favor su piel
con la rima envuelta en lunas grises de tilo
y floripondios

te la fregaste
te la amputaste
te la farreaste con las sienes transpiradas
en la temperatura vaginal
donde se empañan los vidrios

te la fumaste/ te la incendiaste/ te la bailaste toda dentro
te rendiste en medio de la bruma y la manada/ te la cabalgaste sin reyes chupándole el coño a sus hijas mayores
eran sus cabezas las que te derritieron todo el plomo de tu linda boca
                                                       compañera de aire/ sorbo de apuro
                                                                                 gata enferma/ ruin
                                                                                              y terminal

y ahí llegó el tren de las seis/ con sus adioses de siempre
con su tragicómica etiqueta de paganos parpadeos
               nadie nunca se robó el puto mes de abril
             y Penélope se va a arrojar por la ventana




Gloria tu karma señuelo en el chakra equivocado
Gloria sepultada sin paréntesis ni dientes con corona
Gloria Boris Vian subiendo desde el pozo/ y te habla
Gloria el trueno hediondo de tu culo hediondo,
mi señora perfumada



65 kilos de pulseras en mí
pero de ti 5 gramos de nostalgia
y aún así no llegó la primavera

las niñas se hacen viejas cuando comienzan a dormirse en la palabra, antes se iban a la cama a horas más prudentes porque mañana había trabajo o pan que traer a casa, ir a buscar la chaqueta a la lavandería, cotizar la pintura pues iban a pintar la casa, no sé weón, pararse en la vitrina de un sex shop, ver esos pepinos tremendos y esbozar una risita idiota
quiero decir que había cosas importantes que realizar de 8 a 8 hasta que le tomaste un gusto extraño a la palabra, y una noche te fuiste a dormir pero en vez de hacer el inventario del mañana o un arqueo de caja para cuadrar si el eau de parfum quizás te fuese probable
no lo hiciste

tú no lo hiciste

hiciste otra cosa

y esa otra cosa es la que arruga el dedo
la garra
la pluma
y te hace mierda

el brote penitente del insomnio
cuando te persigno

(en la bohemia hay más alarde que botellas
somos rehenes
no te olvides de señalarme en la mejilla
cuando vuelvas a mentir,

usa el rechazo
o el ejercicio del ultraje
que alguien ya se ocupará del desprestigio)

mejor vamos a pasear en sillas con ruedas de colores
convencidos que las heridas de Angélica Liddell
sólo son tatuajes de los que no parimos por no poder querer parir
fracasemos nueve meses en el lujo y la condena
dejémosle un ropaje de lana a la cigüeña/ hijo de mi santa puta
que se nos viene el invierno encima
y todos tenemos un demonio perforándonos el pecho
algunos lo llaman paraíso
otros no lo bautizan
y directamente te joden la existencia
los otros/ esos otros los míos/ pero que siempre serán los otros
y no los quiero
los otros/ ellos/ en somieres debajo de sauces o palmeras
se beberán todo el maldito árbol
y se limpiarán las piernas
con la pornografía absurda del conflicto



pero no estuve/ ni estoy en tu lugar
tengo otra forma de vestirme el frío
y no logro sacar de mi memoria
el atroz pantano de ese junio de mierda
en un living lleno de ripio/ sin luz eléctrica ni agua
y en la peor de las siete de la mañana que recuerde
con un revólver en la cabeza
apretando los dientes
mientras un mar de lava
me salía a borbotones por el pecho