poemario























El poemario ya está listo, se llama La Casa de las Flores, el título nació antes que el libro y de plantarme frente a la puerta con un nivel de erosión tan grande y desubicado que llegué incluso a espantar de una sola arcada a los bichos que amotinados me nacían la vida. 
No hay palabras rebuscadas pero sí mucho compromiso. 
La verdad es que no sé qué mierda escribí, si un solo poema de 210 páginas, una prosa revuelta con versos, un libro de poesía o anda a saber tú qué cosa salió de aquel mayo maldito. Era o escribirlo o irse al diablo. Al diablo lo vi tres veces. Las 21 personas que murieron calcinadas esa tarde no lo vieron, quiero decir, lo vieron mientras ardían en ese hospicio envuelto en llamas, pero finalmente me consuelo pensando que a quien vieron fue a dios. 
Debería antes de fin de año estar listo, tendrá ilustraciones de FARA, artista chilena multifacética e inclasificable, no tiene edad, ya las cumplió todas.
Es de mal gusto hablar de plata, pero no soy millonario. El costo para que quede decente y bonito el libro será el mismo al que lo voy a vender, es decir, no gano ni pierdo nada al publicarlo, 10 Euros creo será el precio con gasto de envío a domicilio incluido y un par de garabatos o un escupo en la primera hoja. 
Oiga, difunda la obra, no sea miserable, un día seremos sólo un pobre recuerdo en las normas de alguien y sabe?... cada uno se gana el hambre como puede.




(pág.32)

porque hay puertas/ hay miles de puertas por todos lados/ puertas y más puertas
millones de puertas
cada uno de nosotros
lleva puertas encima
donde tú mires las podrás ver

las hay perversas/ arrugadas
benditas
vírgenes
profanas
maternales
puertas que se abren con facilidad plena y sin empuje
puertas estrafalarias
narcóticas
indomables

a veces
no resisten la más mínima explicación

puertas que van al cielo/ puertas directo al precipicio
al matadero/ al confín morboso de un golpe eléctrico
a la humedad que se escribió en tu seno de sin amamantar
                                   y nadie nunca te avisó de la fractura

puertas dentales/ sin raíces ni anestesia
puertas de Diör
de flemas y de caca
puertas de un te vas como estampida

puertas sangrantes/ dementes
puertas abiertas
puertas cerradas

digo
que hay puertas

y yo tengo una

créeme que cada día/ cuando me planto frente a ella
se me forma un nudo en la garganta
y cualquier cosa que se haya escrito
sobre el amor después de pagar su multa
o sobre cómo se crucifican las cigüeñas cuando lo que aletea es el miedo
vale la más absoluta de las nadas
comparado al sudor que se me escapa por el cuerpo
al verte allí dentro,
vuelta de mí

fruto mezquino y velo
donde se me atoró la ansiedad
y se me derritió la partitura
en tu voz ronca de coño-corte-estilo-mohicano,


árboles faltos de madera
y locos por la indiferencia de los plagios que/ así las cosas
me importan una soberana raja
pese a no poder dormir en paz
desde hace ya tantos y tantos atropellos,

Dorothy vulgar de mi zapato rojo
escúchalo por favor
que también es mi ilusión partir

que tengo una puerta
te estaba diciendo

y atemoriza

te cuento un poco la historia
para que después la puedas desconocer tranquila
cuando me estruje en el vacío
sin culpa ni ofensa
ni consolador

     porque tu hueso ya está seguro
                                          a salvo
                                       protegido
                     y los demonios/ mija,
       ya se fueron junto a la historia

retomando,
en sus buenos tiempos /allá por esas bellas décadas
donde un apretón de manos
bastaba para sellar cualquier acuerdo
este palacio colonial que habito ahora y que me deshabita cuando se corre el sol
fue un asilo psiquiátrico
y te diré que era muy especial
según cuentan las historias que a veces oigo por las noches
cuando se me escapa de las manos la Sprite
y esas canciones de Arjona
que tanto adoramos a la hora de ir a vomitar

(loca, fue un asalto)

deberían rondar fantasmas por sus cuatro paredes de barro
no hace falta ser atravesado por el insomnio
para darse cuenta
que donde alguna vez murieron horrorosamente calcinadas
25 personas bajo la violenta cachetada de un incendio
algo de brisa mortuoria y llanto
tendría que existir

pero eso ocurrió hace siglos
hace tantos que ya es poco lo que recuerdo
aunque todavía estoy barriendo los pedazos de ropa quemada
que siguen esparcidos por el suelo
y que no acabo nunca de limpiar
las lámparas continúan tiznadas
los muebles van tatuados con huellas digitales que dicen
                                                            ayúdame a escapar
                                     ábreme la puerta/ ábreme la vida
                                                               y sácame de aquí

y los gritos

eso es lo que más me rompe la calma

debajo de cada baldosa y detrás de cualquier cuadro
hay un grito que quiere por fin escapar de aquel incendio
pero dejémoslo así/ que fue hace siglos/ que tengo lagunas en la memoria
y que no hay fantasmas
porque no los hay
sólo esas voces de medianoche que no asustan a nadie
y que tal vez son las de mi frígida conciencia
cuando me estoy muriendo de ganas
por volverte otra vez a escapar

mi agreste morada
fue un manicomio con habitaciones de 6 metros cuadrados cada una
las mismas que ahora ocupo yo/ palacio en ruinas sin desquicio
y que ya se lo quisiera cualquier rey
de esos que se amontonan y tiemblan de susto
cuando su reina loca y borracha se estrella contra los ventanales
y la tierra llora
llora de tanto rouge desperdiciado en boca ajena

mi casa
la casa de todos nosotros
tu casa
mi casa
la de nadie
porque es mía y no es tuya
y no hay otra que ni de cerca se le pueda parecer

cagaste

por qué,
te preguntarás

porque no hay fantasmas

no escucho el estrépito de almas en pena
no hay apariciones
no tiembla el florero donde tengo una rosa de plástico con tu nombre de espina y greda
no se caen cosas de la mesa ni vuelan papeles por el aire
lo que sí veo es tu cupo vacante de corrupta enferma
por todos los rincones yo te veo

ya que aquí te dio por venirte a morir
indolente y miserable
primavera mía

cuando llegué aquella mañana
yo venía de la noche

dejé mis dos mochilas
sobre unos sacos de ropa vieja
y me aturdí

tal cual lo oyes
me aturdí

estuve parado media hora
en el centro de lo que alguna vez debió ser un living
parecía estatua/ la boca seca/ llevaba ripio por saliva
sufrí un jet lag apenas cerré la puerta por dentro
era llegar a otra era/ a otras penitencias/ a otra casa mi no casa
      que somos polvareda/ ratones fértiles
      de circo austral y apabullado
      títeres de zapatillas reventadas en la culpa de tu aporte
      queriendo arrancar veloz del niño anal
      y retrasado

comencé a armar el cuento

puse un par de pianos
un amplificador
un mic para que oyeras desde tu sordera
que la puerta del baño la dejo siempre cerrada
y así no te fueras a caer
al ir a evacuar tus necesidades
más íntimas y sonoras


no quería que te hicieras daño
ni te rompieras ese maldito tobillo de arrancar


armé también la cama
que en una de esas noches de pesadillas y disturbios
se me desarmó sin previo aviso
golpe seco sin rebote
de la nada se rompieron las patas que la afirmaban
se vino abajo conmigo arriba
y eso/ que el riesgo no está en perder
sino en ganar
y puta madre cómo duelen ciertas victorias

las ventanas no son así como ¡wow qué ventanas más lindas tengo!
no,
al contrario/ son feas/ de madera añosa/ hambre de termitas y desvencijadas
pero tienen un no sé qué o un no sé cuánto en un no sé tú
la cuestión es que si las miras fijamente
por más de medio minuto
te viene un fervor inusitado
y un escalofrío de papel calco en las muñecas
un eco de vidrios azotados por puños invisibles
que siguen y seguirán por siempre así bramando

en mayo puse cinta adhesiva en las junturas
para que el frío no entrara y me jodiera el reposo
pero tú/ psicótica mierdal de placa removible y lengua periférica
dale que dale con arrancarlas
y así fabricarte un par de alas
que te llevaran de regreso a tu mundo de genios
ahí donde la gente linda suele ir a dormir sus noches
contando ovejitas
y a las 6 te fuiste

de modo que me cagué de frío todo el invierno
mientras la niña volaba

y flaco favor me hacía la cama a ras de suelo
¿sabes la de bichos que dormían conmigo/ que duermen conmigo
porque no les cuesta nada el salto
y la subida?

no,
no lo sabes

recuerdo una madrugada,
debe haber sido alrededor de las 5, sentí ruidos en el living, me levanté, mención aparte el costalazo por no dejar el amplificador atracado en la pared, te decía que me levanté y te vi sentada, etérea
pálida como un recurso de amparo en la peor de las dictaduras,
descansabas tu libertad sobre una caja de cartón corrugado donde almacenábamos los pañuelos de papel
ibas matutina y apaleada/ eras el santuario en llamas sin su altar/ la eucaristía con la boca sucia
llevabas unos chales sobre los hombros que daba espanto
pero te veías tan blanca y radiante que humillabas sin orden ni prejuicio al resto de los enfermos
que flotaban en sus sueños de Litio y padres nuestros
                                             ellos olían a polvos talco,
                                                                         tú a lija

                                                           pero de la nueva

te tomé de la mano,
de la mano helada
de la zarpa por donde descuartizaste mi animal
helada/ tu mano helada
tu palabra enmudecida
te tomé de la mano y te llevé de regreso a la habitación/ dejaste un caminito de orina
que no lo iba a limpiar yo
ni este yo que está escribiendo ahora
desde un piso de madera
que fue tu idioma
cuando se marchitaron los trenes
y se puso de moda el estropajo
y la violencia


el problema no es escucharte
el drama es verte


oye/ pararte frente a esa puerta
es un poco más que un desafío de abriles
y glaucomas

es saber que desde adentro
te muerde el silencio

y suena

suena con el experto silencio
que hace a las piernas flaquear
que te mastica despacio como los truenos que no se oyen
porque también te robaste el cielo

no dejaste ni el hoyo

te lo cargaste ahí donde van los párpados
y lo hiciste sufriendo/ hasta para eso tan tú que nos fuiste a salir
                                                                             llanera solitaria
                                                       hostigando mi caballo blanco

pues allí vivo,
en un manicomio imperdonable de blusas rotas
que dejan asomar las tetas
para la multiplicación bastarda del pan y la basura

tengo los recursos precisos y lo logro
agua destilada para el mal de ojo
para el sarpullido 1 litro de iglesias por medio kilo de perdón
varias runas que me queman el pecho al atraer la buena suerte
y cuando me entra la gota
y la injusticia
yo percuto

sólo eso

percuto

percuto
y en mi pila bautismal
te nombro alma precaria


precaria por no respetar que el vodka es el mismo,
lo que nos distingue es la borrachera


pero no lo tomes en cuenta,
no vale la pena acomodarle la silla a un niño roto

¿y sabes?...del otro lado de la puerta
no estoy solo

hay un príncipe
y es de ámbar

desde un palco de oro
él me siente por las tardes llegar
comienza a rugir
dibuja el asombro con un te quiero de whisky
marihuana y Quetiapina

ladra
con tus ladridos,


tú vives ladrando
como si te molestaran los años


mi príncipe me cuida el asilo
me protege el manicomio/ mi cuaresma endemoniada
santificado en sarna me lo salva
                                 este animal

moralmente vale más que todos los muertos
y todos los vivos
que me trepan las piernas
cuando llega el memento mori del atardecer
y la baba se pone odiosa
colocándome invisible
en tu incompleto y desahuciado álbum familiar

porque eres almendra
cogollo
nuez
neblina que escala mi pésimo desplante
para decirte a gritos que

navegar era tan frío
que morían congelados los peces y las selvas
con cada una de las razones mías
las inservibles que algún día te sirvieron 
y purgué la cirugía
vomitándome la ropa semanas enteras

cagándome en los calzoncillos
porque me caía a medio camino rumbo al retrete

sin comer 3 días seguidos
pues me daba pánico salir a la calle

me daba pánico el portón
la llave
la vereda
el señor que estaba sentado bajo el árbol de la entrada
ese señor que no se movió nunca de allí
y tú y yo 
sabemos de quién estoy hablando

después parece lancé un alarido
o una especie de desastre
creo me lavé la cara
estornudé el polvo del encierro
y salí a las calles

corrí al súper
compré desodorante/ arroz/ papas fritas en bolsa
 café/ cigarrillos/ galletas de oblea/ velas
azúcar/ un kilo de clavos
y dos botellas de mar


en fin,
ese es mi príncipe
azul y mortecino
testigo inubicable si le preguntas por mí o mi paradero

ese es mi humano

mi bebé hambriento y proletario
que mantiene a raya la receta médica
y su inútil balacera
ordena el caos de las harapientas enfermas
que se deleitan tocando mis pianos
en esas noches terribles
donde me pierdo en ellas
para hacerles más fácil su escupir

somos los dos
y vivimos calmados

pero en mi casa
la luz se queja

aúlla un juez

hay más abortos que embarazos

mi casa
de noche
es más iluminada que las del resto del vecindario


la llamo La Casa de las Flores


allí todos bailamos/ reímos/ lloramos
hacemos escandalera
es un macabro y bello destrozo
subimos el volumen que hasta las cucarachas salen volando
somos puro griterío
nos abrazamos en orgías de Valiums y pañales

hasta los colombianos del edificio del frente
bajan sus tonadas/ bajan sus rostros
bajan el precio de la coca
y si se nos pierde un viejo
no lo vamos a buscar,
se lo quedan ellos

lo único malo es que nos duelen las articulaciones
cuando cambia el tiempo
y a veces confundimos los nombres

en esas noches
nos volvemos antárticos y locos

sufrimos
recordando a los que se fueron antes que nosotros
para nunca más volver
y cuando la cosa se pone fea
nos arrojamos a la alquimia bestial de una garrafa sin postales
ni ataduras

tú sabes,
diagnosticarte paracaídas
cuando ya nadie se volvió a caer

(en palabras menos cursis/ se hunden los aviones 
pero tu calzón aún cobija la rata 
que le dio un padre a tu nombre)

pero bueno,
mientras todo eso ocurre
mi valiente guardián y celador
se echa en una esquina
se acuesta en posición fetal
                              tranquilo
                               yo creía

pero no,
no está tranquilo

está loco y perturbado

neurótico

jura que fue martes
cuando se murió
y tú le echaste la tierra y la culpa encima

lo sepultaste

lo dejaste sin respiración
enterrando un alma que estaba viva

pero no fue martes
y tampoco se murió

fue una cosa rara
digna de esos sueños
cuando alguien
en medio de la fiesta
saca un puñal
y todos corren

o eran geranios


eran geranios



los geranios nunca se mueren
crecen como la maleza
y en la puerta
siempre
descansa una persona


la que ahoga
todo el jardín
y le besa con lengua un Judas a su jardinero



mi casita

mi casita sin fantasmas

y ellos,
los muertos

los que duermen bellos en todos los andenes

los que ya no se me aparecerán
nunca más y te lo juro por dios

sé muy bien que hablaban con las cicatrices,
no conmigo

a mí me dejaban tranquilo
de verdad me dejaban tranquilo
pero también estoy seguro
que se violentaban con ese fumar
que caía como cenizas abiertas en modernos tarros de Nescafé
(óyeme,
esos frascos
son los peores ceniceros de este mundo
si no me crees da la vuelta y mira tu ánfora)


pero qué vas a saber tú de mundos
si mi padre se los llevó todos
y tú no estabas en la fila
cuando él se fue


entiéndelo de una vez
me protege del secuestro
y de la incredulidad de los vecinos
que/ está de más decir
también llevan siglos sepultados
en diversos cementerios de la capital
             
o en los patios


y hay una higuera


lo que no puedo tolerar y que me saca de quicio/ lo odio
aborrezco es la palabra
es que a veces me da por escribir en las paredes poemas que se me ocurren
y siempre/ maldita sea siempre
escucho el abrir de tu puerta
y ahí te dejas ver
media cara asomada mirándolo todo
como si los exorcismos te pusieran cachonda
a tu morbosa edad
a tu milenio de caspa en pie de guerra
frente a la corte marcial de los que ya nos sabemos derrotados
pero jamás rendidos,

ilustres fusilados

libres

danzando en un antiguo hospital psiquiátrico
todos con todos
sin abogados
sin médicos forenses ni sumarios
sin horcas
que te gustan las horcas
cuando estás aburrida
rascándote el coso,

globalización pobretona mi economía que se fue dándome las gracias
y mucha suerte flaco/ que te vaya bien

y eso,

que te asomas
y no me gusta que te asomes
porque me distraes
me asustas

me da una rabia de ándate a la mierda extremista sin borde ni río ni barandas
pero no puedo agredirte
jamás lo haría
primero que se inmolen los pétalos de un grillo
antes de levantarte la mano
o la plegaria

me distraes
me asustas
parece que te divierte la polvareda del mutismo en casa ajena
pero yo no escucho
y me niego a lo rotundo del abrazo

no quiero entenderlo

ni a tu árbol
ni a tu alfombra de niña pájaro
ni a tu savia enferma de mágica orfandad

los brujos fantásticos no hacen alarde de su embestida
porque son persecutores
hábiles agentes de la infértil diplomacia que hay en el poema
esa araña que me besa con lengua/ con asco
y no hay asco
hay incendios adentro de los vasos
que dejaste en la cocina
para luego largarte a correr

hay kilómetros de fe
pegoteados en la infamia
donde me usaste y me abusaste
como quien ocupa un cepillo de dientes
y después lo arroja por la ventana
antes de ir a perpetrar una locura

la que me diste
envuelta en papel de regalo
junto a una concha abierta
como loba albina
pidiendo auxilio
pero no había luna


(ese dicho: no crezcas/ es una trampa)


que me distraes,
me obligas a beberme la casa entera
alejándome años luz
de la literatura contemporánea 
que se está escribiendo a esta misma hora
en países donde se hace el amor con un candado en la caricia
y una llave hija de las fiebres
en el orgasmo que bostezando y triste
se nos fue

o un secreto


o la famosa despedida que nunca te mantuvo bien
¿hay algo más espeluznante
que una campana sonando 
en el fondo de la lluvia?


un águila preñada de nosotros
quemándose viva mientras intenta su volar


o esta maldita mierda actual en librerías
que no ofrecen belleza alguna/ expelen versos de amor y pío pío
pasados de moda
porque ya no se lleva el poema de amor Corín Tellado
ahora LO QUE se lleva es el pantalón bien ajustado
la verga afuera en los países de América Latina
las bolas sin depilación y el piercing clitoriano
que saben mirar cara a cara
al dedo metido ahí
donde se conmueve el tiritón
y la húmeda mancha gris del sahumerio

luego
al final
cuando ya es una odisea mantenerse en pie
llega la hora póstuma del cáncer
y de la palabra

el adiós

la quimioterapia
del bajar
y nadie quiere 

pero hay que irse a la cama

la rota
la de ras de suelo
la que es trepada por cucarachas
y cientos y cientos de brazos
muchos brazos sobre mí
demasiados brazos
ey loca
multitudes de brazos/ todos quemados
y ron del bueno
pa´ hacerte feliz


carrusel boreal en el estruendo
y yo que te la creí completa


que llega la hora de recorrer la casa/ revisar que todo esté cerrado/ apagar las luces/ besar a mi amigo hermano
príncipe bello y loco
que un día lo encontré medio muerto en la calle/ en las trincheras del frío/ acabado por el hambre/ ciego,
ciego como yo
que me estoy quedando ciego
pero que por ciegos que vayamos por la vida
los dos/ óyelo bien nostalgia mía
los dos...





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