- ¿DE CUÁL UVA VA A QUERER MI NIÑO?, ¿DE LA MORADA O DE LA BLANCA?
-  DE LA QUE LE QUEDE MÁS A MANO/ DON TORIBIO
-  NO, DÍGAME DE CUÁL VA A QUERER/ MI NIÑO/ Y YO SE LA BAJO
-  NO DON TORIBIO/ NO HAY UVA QUE PUEDA CALMAR MI VINO



pero don toribio ya se había subido a la parra más alta de mi enferma geografía
y al faltar un centímetro para llegar al racimo más grande y pornográfico de todos
el hombre perdió el equilibrio
y se vino abajo

el estruendo fue seco
aterrador
casi grosero
parecido al que hacen las cicatrices
cuando se compadecen con leve dulzura de sí mismas
y te dicen oye/ sé honesta y razonable
aún quedan personas con hambre en los establos
                                                          déjalas salir


se temió lo peor

don toribio arqueó el cuerpo
soltó la escalera
gritó/ pidió auxilio
era un malabarista fascinando al miedo en las alturas
y en una suerte de cámara lenta 
de esas donde no existe el sonido y se pudre el viento 
don toribio cayó de golpe 
levantando una polvareda de traiciones
y cenizas

pero no se mató


SE CONVIRTIÓ EN TI


y ya siendo tú
lo primero que hizo
fue dar la orden
de asesinar al niño

lo acribillaron
lo molieron a patadas

antes de las primeras luces del alba
con alevosía y garabato 
el niño ya no respiraba más en este mundo 

yo sabía que ese imbécil sacrificio
no tenía la más mínima lógica 
que era absurdo/ que eran los nombres
que era el mar/ la bocanada de humo/ la falsa miopía del espejo
la patria hundida/ la catequesis de tu labio hereje
el salmo inhóspito de la arcada  
la barba que acabó perdiéndose
entre los muslos
y hasta el final

era la fiebre 

era tu olor/ era tu cama

eran los yo sin ropa 
ni importancia 

la tribu que danza alrededor del fuego
para trascender más allá de la migraña 
y su saliva

todo eso era
y mucho más

que era un crimen desquiciado
no por la sangre derramada
ni por el sufragio malparido de tus mocos

lo digo porque no fue un crimen perfecto

también sabía
que al cielo iba a llegar con un saqueo de caminos
tan enorme
que le reventaría de un puñetazo
la boca a dios

pero tú no creías en dios
y eso no importaba mucho

dios tampoco creía en ti

de lo que sí puedes estar segura
es que la mártir criatura 
sin el más mínimo alegato
llegó con una furia escandalosa de gentes encima
a perturbarte la memoria y la teta izquierda
                                la que enfría al corazón
sólo para que alguien sediento de ti y de tu brebaje 
te enseñara a ser humilde
por más altiva que te mostraras
en la menopausia indómita del apretón

en el sexo erecto que no se pudo a sí mismo,
el que se vino abajo
cuando te pusiste tan tierna a sollozar 
pero ya era tarde 
era muy tarde
y te apuesto mi tranca y su miseria
a que llovía 
y era agosto

mil veces mierda
tuviste que descartar a fuerza de granizos 
que no iba a ser un ángel borracho y drogadicto,
que jamás aprendería
a tocar guitarra
pero sí a lavarte las heridas
cuando te ponías a llorar toda colérica detrás de las persianas 
en esas lamentables fiestas
que olían a vómito y pesebre
porque quieras o no
fuiste parra
uva
caída 
vino
y por qué no decirlo:

fuiste masacre

ceremonia triunfal en el mareo

flor decapitada en el desierto de todos los baños

y mi sangrienta asesina loca
fumándome la sal
adentro del poema