se vestía de viejo
para esconder la sed de su propia hambre
bebía noches completas
hasta empaparse de vinos
y de flemas

atorado y ofensivo
sabía que los indios
veían más allá
de lo que ayer
entre dos lunas
se murió

sintió la rabia de los charcos

maldijo la suerte
arañándose las mejillas

pateó la puerta
por dentro

vociferó nombres

después corriendo
salió a la calle

pero no había
calle

sólo había edades que mataba enero